Quiénes somos
Una historia que nació de una decisión: no aceptar que la diversidad intelectual limite las oportunidades de vida.
ALFIL nace de una decisión clara: no aceptar que la diversidad intelectual limite las oportunidades de vida. Un grupo de madres y padres decidió unirse para crear algo que no existía: espacios reales de crecimiento, autonomía y pertenencia para sus hijos e hijas con funcionamiento intelectual límite.
Desde ese primer impulso, la asociación ha crecido y se ha consolidado como una entidad estructurada y comprometida, adaptada a la Ley 14/2008, de 18 de noviembre, y convertida oficialmente en asociación sin ánimo de lucro en 2011. Hoy, ALFIL sigue creciendo junto a las personas que creen que la inclusión no es un concepto, sino una práctica diaria.
A este camino se han sumado personas voluntarias, profesionales y colaboradores que creen en el proyecto y lo hacen posible cada día.
Cada ayuda, grande o pequeña, permite que la asociación siga creciendo y continúe acompañando a más personas en su camino hacia la autonomía, la inclusión y una vida con más oportunidades.
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Lo que hacemos cada semana
Junto a personas voluntarias y profesionales, centramos nuestro trabajo en aquello que realmente transforma el día a día. De lunes a jueves organizamos talleres y actividades. Ver todos los talleres →
Personas entre 18 y 45 años con funcionamiento intelectual límite
En ALFIL trabajamos con personas entre 18 y 45 años, con funcionamiento intelectual límite, que requieren apoyos puntuales, en algunas esferas de su vida.
Cada persona es única, pero de forma habitual comparten algunas características y necesidades que hacen necesarios determinados apoyos.
Sin rasgos físicos aparentes.
Desfase entre su edad cronológica y su edad mental.
Pueden presentar problemas emocionales, como ansiedad y depresión, y baja autoestima.
Dificultad en el pensamiento abstracto y la función ejecutiva (planificación, definición de estrategias, determinación de prioridades y flexibilidad cognitiva).
Dificultad para generar y mantener relaciones íntimas y afectivas.
Dificultad en la toma de decisiones y en la resolución de conflictos.
Dificultad con ciertas tareas complejas de la vida cotidiana, como la compra, el transporte, la organización doméstica, la preparación de los alimentos y la gestión bancaria y del dinero.
Dificultades de inserción laboral.